viernes, 28 de noviembre de 2014

Lactancia Materna. Un milagro de color Blanco.

Siempre me ha parecido que el cuerpo humano es milagroso, más aún el cuerpo de la mujer, el mío, el nuestro.

La capacidad de crear vida, de desarrollarla, de cuidarla de mimarla en su crecimiento, y luego la capacidad de seguir haciéndolo a través de la lactancia. Los pechos se preparan para nutrir de leche y amor, de grasa y calor a nuestros hijos, nuestros cachorros, como lo hacen todas las mamíferas del planeta.

Si bien el cuerpo está preparado para ello, muchas veces nuestra alma o mente no, sobre todo en estos tiempos donde la mujer tiene que hacer frente en un montón de roles y demostrarse competente en todos. Incluso siendo madre, la sociedad nos impone rendir como mujeres guapas, inteligentes, amables y exitosas en nuestros que haceres, como trabajadoras, compañeras y madres.

Así, muchas optan por prescindir de la lactancia materna. Sí, efectivamente es difícil comenzarla y más consolidarla, y con tantas presiones, muchas veces nos convencemos de que no dar o destetar tempranamente es lo mejor para nosotras.

Y ni hablar de las presiones sociales y mitos que existen sobre la lactancia, los más populares son: "que tu leche es escasa o no le llena", "que al pasar el tiempo se convierte en agua". Nada más falto de realidad. Está demostrado que la leche materna está viva y que cambia su composición para nutrir adecuadamente a tu hijo en cada etapa. Ninguna leche materna es igual a otra, incluso en la misma madre a distintas horas del día. De la hipogalactia (falta de leche) hablaremos en el próximo post.

Dar de mamar es entregarse en cuerpo, prestar tu cuerpo a otra persona, en cada momento que él o ella lo reclame, es poner tu cuerpo al servicio de otro ser. Aunque sea difícil, creo que si quieres puedes, aunque trabajes también fuera de casa, aunque tengas que cumplir horarios y jornadas, aunque quieras estar siempre bella, aunque tu hijo duerma muy mal y descanses poco, aunque te sangren los pechos, aunque el niño te muerda, aunque te digan que tu leche no alimenta, aunque el pediatra te regale un tarrito de fórmula, aunque te parezca que a tu niño ya ne lo gusta su teta,etc, etc.

Si de verdad quieres, porque estás convencida que es el mejor alimento para el cuerpo y el alma de tu hijo y para tu alma, puedes. Hay solución para todo lo anterior, con organización, apoyo y la información adecuada podrás, claro que podrás!

En esta experiencia, se resumen las nuestras, de dos mamás primerizas de niños muy demandantes, interesadas en querer darles de mamar hasta que ellos quieran. Camila sigue mamando con 21 meses y Damián con 20. Meses que se han pasado como si nada, pero que mirando atrás y al ver nuestros inicios hemos recordado que, como para cualquier madre primeriza, no fueron fáciles...


Desde el embarazo si había algo que sabía es que quería amamantar a mi Camila, y si para algo me estaba preparando era para eso, leía cuanta cosa llegaba a mis manos sobre cómo amamantar, asistí a unas cuantas reuniones de La Leche League, tenia mis objetivos claros y si bien estaba expectante, me sentía motivada y capaz. 

Una de las cosas que recuerdo que me ayudó fue tener clara la teoría sobre lo que hay detrás de ese milagro de amamantar. ¿Cómo se produce la leche? o más bien ¿Qué la produce? y también el hecho de dejar de lado algunos paradigmas.

Para ello he comprado un e-book "Los 5 pasos para tener éxito en tu lactancia" de Pilar Martínez, del blog Maternidad Continnum que me ayudo mucho.

www.maternidadcontinnum.com

Les resumo la principal información que te puede servir cuando estás comenzando:

- Durante años las mujeres han sabido alimentar a sus hijos con su leche sin necesidad de ninguna suplementación. Confía en ti.
- El calostro es oro líquido, es fácil de digerir, tiene un alto contenido de anticuerpos que protegen a tu bebé de enfermedades infecciosas. Tiene proteínas, vitaminas, minerales. Es laxante, por lo que ayuda a expulsar el meconio, previene la ictericia, y lo más importante, ningún líquido que ingiera tu bebé durante los primeros días será mejor que tu calostro. Ninguno.
- La leche materna es un tejido vivo que cambia su composición en cada toma.
- El pecho ES A DEMANDA. Me costó tanto entender esto! Para la producción de leche materna intervienen 3 hormonas: prolactina, ocxitocina y el FIL. No es necesario entrar en el detalle técnico de cada hormona, solamente tener claro que cuanto mas mama tu bebé, mas producción de leche tendrás. El pecho no es un vaso que cuando tu hijo mama se vacía. Es un grifo que cuando el bebé mama se abre. EL BEBE DEBE TOMAR PECHO CUANDO EL QUIERA Y EL TIEMPO QUE QUIERA.
- Existen diversas posturas para amamantar, busca la que se te haga mas cómoda.

http://albalactanciamaterna.org/lactancia/claves-para-amamantar-con-exito/posturas-y-posiciones-para-amamantar/
- Si te duele amamantar a tu bebé algo no va bien. Busca ayuda en La Leche League de tu país, en una asesora de lactancia, en alguna madre que haya tenido éxito amamantando.
- Evita las interferencias como biberones o chupetes, al menos durante las primeras 3 semanas de vida del bebé que es cuando mejor se establece la lactancia.
- Ojo con las crisis de crecimiento. Los bebés pueden tener brotes de crecimiento a los12-20 días de nacido, a las 6 o 7 semanas, a los 3 meses. Durante estas crisis, muchas mamás suspenden y se rinden con la lactancia. ¿Por qué?  El bebé esta inquieto, los pechos parecen no llenarse tanto, parece que siempre tiene hambre, porque hace mas tomas, se distrae con todo. Hay que tener paciencia, solamente dura unas semanas y pasará.
- Colocarte al bebé al pecho en sus primeras horas de nacido incrementa las posibilidades de que se agarre correctamente y que la lactancia empiece con buen pie.

Aca puedes ver un video muy bonito de como el bebé logra extraer la leche materna:



Todo lo anterior me lo sabía casi de memoria antes de tener a mi hija. Me siento afortunada ya que aunque un doloroso inicio de la lactancia (por las típicas grietas y algunas heridas, nada que la lanolina no pueda ayudar a cerrar), nunca sufrí de mastitis ni ninguna otra cosa más complicada de solucionar. Camila se acopló bien al pecho desde el inicio, aprendí varias posiciones y técnicas para amamantarla, y mientras estuve en el hospital, sentía que no lo hacia mal ya que la bebé subía de peso. Entonces fue muy fácil para mi comenzar a amamantar. Tal vez ustedes crean que fue porque estaba informada, tenía apoyo y me sentía segura de mi misma. Pues sí, tenía mucho conocimiento y apoyo, pero muy poca seguridad en mí, por lo que establecer la lactancia fue una hazaña.

Como ya he comentado, en otros post, el sueño de mi hija era bastante irregular, también sus tomas de leche eran diferentes a la mayoría de los recién nacidos,las hacía a cada hora y durante día y noche, y no eran las típicas que oyes de otros bebés que duran 20 minutos en cada pecho (y los vacian). Mi pequeña hacia tomas frecuentes de menos de 10 minutos y siempre se dormía.

Luego supe que que se durmiera al pecho era normal, ya que estaba calientita, protegida y segura. No estaba comiendo necesariamente. Los bebés hacen succión nutritiva para alimentarse y succión no nutritiva para relajarse, y ambas son igual de importantes. No es que te "use de chupete", como te drirán algunos, ya que los bebés nacen con la necesidad de chupar el pecho de su madre, necesitan también del alimento emocional, y si además tu hijo no acepta un sustituto del pecho (como es mi caso) vas a sentir los primeros meses que te pasas el día, dando de mamar.


Esas "tomas", que yo creía, tan cortitas eran las que me hacían dudar. Me atormentaba pensando que mi leche no la llenaba, que quizá era tan liviana y tan poco calórica que no le permitía sustentarse durante la noche y dormir un poco mejor. Sumado a esto, Camila siempre ha sido siempre de contextura delgada, subía de peso, pero muy lentamente, se mantenía en percentiles un poco más bajos que la media y eso más me desconcertaba.

Como no me iba muy bien con el sacaleches, y sacaba muy poquito, dudaba además sobre la cantidad de leche que yo producía. Hoy sé que la cantidad que obtengas con este aparato no es indicador de si te sale poca o mucha leche, pues la succión del bebé siempre es más efectiva que la de un sacaleches.

Entonces, los primeros meses viví obsesionada con el tiempo que mamaba, con el peso y las curvas, y los percentiles de Camila. Pensé que podía ser que tenía frenillo sublingual corto, la revisaron y era leve, se lo cortamos y finalmente su forma de alimentarse y dormir continuó igual.

http://albalactanciamaterna.org/lactancia/frenillo-lingual-corto-anquiloglosia/

A pesar que mi esposo y el pediatra me decían que todo iba bien, que genéticamente la bebé era delgada y que tenía un buen peso, yo tenía una obsesión de querer que pesara más. Creo que por ese tonto paradigma de "bebé gordo, bebé sano".

Estaba obstinada con el reloj, con el tiempo de sus tomas, y en lugar de parar y recordar que esto es a demanda, que el indicador de que lo vas haciendo bien es el peso y que moje unos 7 pañales al día... Cami iba bien, lo estábamos haciendo bien...Y yo no lo veía.

Entonces, ahora que recuerdo ese tiempo tan turbulento para mi, toda esa información no me dió toda la confianza en mi misma que necesitaba porque tuve una bebé que no estaba dentro de los patrones más comunes de un recién nacido. Pero lo que si me permitió es mantenerme estoica y firme, que a pesar de que tenía miles de dudas y fue muy difícil y lloraba y renegaba, y aunque recibí consejos erróneos que me hacian flaquear, yo sabía que quería amamantarla (también admito ser bien empecinada en lo que me propongo) porque tenía clarísimo que era lo mejor. 

Incluso llegué a decirle a mi esposo "mas de 6 meses no le doy" (que son los de "rigor") y ya vamos por 21 y contando. Puedo decir que es lo más difícil y lo más lindo que he tenido que hacer.



A ti futura mamá que está leyendo esto o eres mamá que estas iniciando la lactancia, debes saber que lo que más sirve es perseverar y confiar mucho en la naturaleza, en tu instinto y en tus capacidades. Sirve confiar en nuestro super poder de hacer leche, y sirve mucho informarse para no sentirte a la deriva cuando alguien te critica o te dice que tu leche no le llena, que no le sirve o que no tiene los nutrientes que necesita. Estas personas lo dicen por que están mal informadas. 

La leche materna ha sido desde los inicios, el mejor alimento para los bebés humanos, alimento para el cuerpo y el alma. Cada vez más vamos conociendo sus maravillosas bondades, lo perfecta que es y los innumerables beneficios que le aporta a nuestros hijos.

El que te diga lo contrario, no tiene idea de lo que está hablando.


Para profundizar más al respecto, te recomendamos leer "Un regalo para toda la vida" de Carlos González y "La lactancia salvaje" de Laura Guttman, que puedes descargar del siguiente link.

https://onedrive.live.com/?gologin=1&mkt=es-ES#cid=0D62C932E81970C8&id=D62C932E81970C8%21103



lunes, 24 de noviembre de 2014

Pido a los dioses del Olimpo que tu sueño mejore.


 
Hoy me siento al borde del abismo y no es la primera vez. El cansancio me consume.
19 meses dormitando a ratos por las noches, a veces con el niño encima, muchas veces con la tetita en la boca, posiciones difíciles de mantener sin amanecer con dolores, y tratando de no moverme para no hacer ruido y romper su frágil sueño. Noches que se tornan peores (sí, es posible) cuando ha tenido un día ajetreado o está enfermito, como anoche.

Tiene muchos mocos y tos y sentí que volvíamos casi al comienzo de nuestra aventura: despertando cada 20 – 30 minutos y sólo redurmiéndose si me sentaba con él en la cama (supongo que estar acostado le dificultaba la respiración) con la tetita durante muuuuchos minutos. Así toda la noche.
Y hoy al trabajo! No me perdonan ni cinco minutos de ausencia si la enferma no soy yo, e ir al médico a llorarle cansancio no es viable, como no es una enfermedad (no hay papel para justificar) así que nada… a trabajar!

Y así llevamos estos hermosos (de verdad lo digo) meses juntos, pero agotadores espantosamente agotadores. Y a veces me pregunto cómo sigo viva?

Debo reconocer, y agradecer si cabe, que hemos tenido de tiempo en tiempo rachas buenas de sólo 3 despertares, y en esos momentos creo que va a empezar a cambiar y la ilusión se diluye a la quinta o sexta noche… volvemos a la realidad…
Sé que pasará, lo sé y lo anhelo con toda mi alma. Es lo único que me mata de la crianza de mi hijo y que se me hace muy difícil de llevar, el cansancio, la falta de sueño.

Nos afecta, aunque intento con todos mis recursos de que no sea así, en nuestra relación madre – hijo;  hay días que ando de mal humor, enrabiada, triste, llorona, y más de una vez él ha sido el depositario de mi energía negativa; un tironeo, un grito, dados demás, sin sentido y sin servir para nada (me sintiera más descansada, por último) y me siento culpable y lloro y siento que me caigo, que no puedo más. Pero recuerdo su sonrisa, sus besos, sus juegos, su amor y TODO vale la pena.
También debo agradecer a su padre, mi compañero, que me aguanta así, que me ama así, que me soporta así, que suele ser el depositario de toda mi mala vibra y mi frustración, pobre, te compadezco Iván, lo siento, y te amo más Iván, gracias. El mejor padre que he conocido, un gran amigo, mi compañero en esta aventura, que ayuda como puede aunque a veces me parezca insuficiente y sale la bruja (yo).

Agradezco a mi mamá, otra víctima recurrente de mi mal humor, de mi cansancio, de mi pesadez, de mi desespero. Ha estado presente desde el principio de mi maternidad y a veces no muy a su gusto con mis maneras de criar, pero ha modificado su mirada en cuestiones y ha llegado a comprender el por qué, me apoya en esta elección porque ve los frutos; un niño feliz, y sobre todo me ama, nos ama.
Es muy duro, no dormir, es casi una enfermedad que siento me ha llevado a ratos a la locura, una locura que hace que por minutos me arrepienta de haberme metido “en este lío”, que sienta que no lo quiero más (alguna vez sí lo he sentido y lo admito con el dolor de mi alma), y para enfadarme y maltratar a mi hijo (los tironeos y gritos también son maltrato). Por suerte, tengo la suficiente cordura para salir rápido de la locura y recular y pedir perdón, el problema es que todo esto me ocurre mucho más a menudo de lo que yo desearía.

Pido a los dioses del Olimpo que su sueño mejore pronto, necesito empezar a descansar más. A pesar de que realmente encuentro que soy fuerte y capaz de estar casi bien la mayor parte del tiempo, cuando estoy mal no estoy casi mal estoy muy mal y me siento desfallecer.
Pero recuerdo su sonrisa, sus besos, sus juegos, su amor y TODO vale la pena.
 
 


(MR)

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Dejarlo llorar no es la solución. Estivill estaba equivocado (Parte I)

"Mantener un contacto íntimo y cálido con el cuerpo de otra persona mientras se concilia el sueño es una necesidad primigenia y connatural a todo niño... La necesidad biológica del lactante de la presencia constante del adulto que lo cuida ha sido completamente ignorada en la cultura occidental, donde se expone a los bebés a largas horas de soledad, debido a la idea errónea de que es más saludable que los pequeños duerman ... solos. "
Anna Freud

Ya hemos comentado que nuestros hijos son de “mal dormir”, les cuesta sobre todo mantener el sueño o dormir del tirón.
En nuestro caso, los frecuentes despertares de Damián (entre 18 y 3 por noche, a lo largo de sus 20 meses) son el único “pero” que podría ponerle a la crianza.
El no haber podido descansar bien, desde el día de su nacimiento, ha hecho que yo haya sentido muchísimas veces, que esta misión me queda grande, que me voy a volver loca, que me voy a morir caminando por la calle, y que alguna vez se me haya escapado un grito, un remezón o un tironeo hacia mi hijo. He llorado muchísimas veces, y otras muchas he depositado mi mal carácter sobre mi marido y mi mamá.
Aunque hago esfuerzos para no caer en malos tratos con nadie y mantener siempre mi buen humor, a veces se me hace muy difícil…
Es duro, muy duro, incluso a veces me he preguntado por qué no lo dejé llorar cuando era más pequeño, tal como me recomendó la pediatra cuando tenía un mes. Y me acuerdo por qué no lo hice y por qué cambié de pediatra. Porque leí mucho sobre sobre el tema, conversé (por internet) con muchas madres que pasaron lo mismo que yo y, entre otras cosas, descubrí que él necesita sentirme cerca también por la noche, que conmigo siente seguridad y necesita despertar y cerciorarse que yo estoy ahí.

Más adelante igual lo intenté una vez, Damián lloró tan desesperadamente durante un minuto y yo lloré con él, que fui incapaz de volver a hacerlo y decidí darle lo que necesitaba: Yo, todo el tiempo que lo necesitara hasta que estuviera listo para el cambio, por sí solo.
Los niños que duermen toda la noche existen , pero que no son todos así, porque el llanto duerme a los bebés como mecanismo de defensa ante el horror que les envuelve al sentirse abandonados por la noche, que el sueño no es algo que se aprenda si no un proceso madurativo, porque hay niños que despiertan muchos como el mío, y otros no, porque descubrí la manera de hacerlo más soportable para mí y respetar su necesidad de mamá nocturna.

Dicen que Dios las crea y ellas se juntan. Mientras que Mirra vive en otro continente y yo en su país vivimos historias similares de noches tormentosas privadas de sueño. El dormir es una necesidad fundamental y el dormir BIEN un placer del que no gozo hace mas de 20 meses.

Mi pequeña hija no es muy distinta a Damián. Desde que nació, como he contado antes, las noches eran interminables, habían y hay momentos donde tomaba tetita cada 45 minutos o 1 hora. Por ignorancia, miedo y poca información intenté mantenerla fuera de mi cama en una cuna dentro del cuarto, pero en su cuna para que no se malacostumbrara, decía yo.

Durante muchas noches por 6 meses me vi varias veces llorando con ella pegada en la teta o paseándola con el fular mientras ella tenía los ojos de par en par, en muchas madrugadas confieso que sentí mucha rabia, contra ella, contra el mundo, contra la maternidad, contra las otras madres felices y sonrientes que me contaban que sus hijos las dejaban dormir, contra mi marido que sentía que no me lograba apoyar lo suficiente…y cómo? Por más que él trataba, Camila quería más a su mamá, sólo a su mamá… 
y tuve rabia contra mí, por tener todos estos sentimientos tan oscuros.
Me enteré del Dr. Estivill y el Dr. Ferber con su método conductista y decidí un día dejarla llorar. Terminamos llorando los 3. Fue la sensación más horrible el escuchar los gritos de mi hija y no consolarla. Supe que ese no era el camino para mí. 
Busqué refugio y apoyo en tribus virtuales, ahí llegaron a mí nombres como Rosa Jové, Carlos González, Dr. Sears, Dra. Darcia Narvaez, el blog “Dormir sin llorar”. Leyendo entendí, al menos, entendí porque pasaban esos despertares, que eran normales, -quizá los de mi hija más frecuentes de lo normal- pero que no debía abandonarla. En una reunión de La Leche League la madre de una de las asistentes dijo: “hoy en día las madres solamente quieren ser madres de día, pero se les olvida que la maternidad también es de noche”. Decidí aunque ha sido realmente duro no “entrenarla para dormir” porque mi hija, nuestros hijos y todos los bebés del mundo YA saben dormir, no es algo que se enseña, es algo que lleva tiempo, que madura y que evolucionará hasta llegar a ser igual que el de un adulto. 
Con información comprendí qué hay detrás de esos despertares, cómo funciona el sueño del bebé y que la forma de comportarse de Cami por las noches, era algo que venían haciendo los bebes desde los inicios del mundo. Cuando la tenía encima mío, durmiendo durante las siestas, yo buscaba y leía toda la información posible para seguir entendiendo el sueño del bebé.

Entonces, al saber todo esto durmió mejor? No, aunque me consoló saber que mi bebé es normal…
Logré descansar mejor? Si, porque finalmente la lleve a mi cama, y si bien hay noches donde eso no sirve, y me siento un zombie y tomo café como agua para sobrevivir, el tenerla junto a mí, no levantarme con cada llanto y hacer todo un show para volver acostarla en la cuna para que no se despierte ya no lo hago más. El colecho nos cambió la vida.

Dejarlo llorar no es la solución. Estivill está equivocado (Parte II)


En la primera parte hablamos un poco de nuestra historia personal, de nuestra realidad y nuestra postura frente a dejar llorar a nuestros bebes. Pero es necesario fundamentar el por qué hemos tomado la decisión de ser pacientes y ser tolerantes con el mal dormir, a pesar del cansancio y la frustración.

Tomar una decisión así no es fácil, si piensas sólo en tí, porque no dormir te afecta el humor, puede afectar la relación de pareja y no funcionas de manera normal, pero ,como madres queremos lo mejor para ellos, y dejarles llorar, hasta que se duerma, a la larga no lo es. 

Nos ayuda ponernos del otro lado del espejo, del lado de nuestros hijos, y con todos nuestros sentidos abiertos podemos suponer el punto de vista del ellos.
Para ello nuestra amiga de las redes, Rebeca, “tomó prestada” la voz de su hija y nos lo narra así:

“La noche es un terreno baldío, sin tierra ni árbol. Todo lo que he visto durante el día, lo que entiendo, lo que me azora, lo que no entiendo, viene la noche y no sé cómo mirarlo, dónde colocarlo, cómo asimilarlo. Hoy vi una mariposa alta que volaba hacia mí, su aleteo de mar y color absoluto me abarca, tiré un grito y una risotada para liberar la tensión de su belleza. El agua libre de un río, el agua tímida en la nieve, tantos perros y gatos, juguetes, formas de algodón y rayuelas. Tanto he sido de ti hoy mamá, como del mundo. Ayer caminé, troté, dancé, escalé. Escuché tantas palabras como rostros, tantas emociones en labios sin saber. Tantos autos, tanto ruido escuché, tanto tiempo me dejé soñar, tantas luces y deseos.

Y viene la noche, mamá, llega esta noche. Tus pechos de seda y leche son el ovillo de mi estambre. A través de ellos comprendo todo. No siento miedo. Puedo dormir en paz. Tu olor, tu abrazo, tu piel de tenues contrastes me encuentra. Y soy yo, de nuevo, a pesar de la oscuridad. Por eso te abrazo y te busco, abro mi boca hasta tu seno. Hambre no tengo más, es tu marco que enlaza mi recuadro. Es tu presencia durante esta noche que no empieza aún y ya me tiene”

http://espanol.babycenter.com/thread/954505/la-noche?startIndex=0#ixzz3INKDGO8v

 
¿Por qué decimos que Estivill está equivocado?

Eduard Estivill, médico español que rediseñó el método Ferber para dormir a bebés. En su libro “Duérmete Niño”, básicamente habla de dejar llorar a los niños por tramos crecientes de tiempo, entrando en cada tramo para que con tu presencia y tu voz se calme (sin cogerlos), con el fin de que el niño aprenda a dormir solo en su cuna, toda la noche.

"Con la neurociencia podemos confirmar lo que nuestros antecesores tomaron por descontado, que dejar llorar al bebé es una práctica que daña al niño y sus capacidades para relacionarse de muchas maneras a largo plazo. Ahora sabemos que dejar llorar al bebé es una buena manera de crear una persona menos inteligente, menos saludable pero mas ansiosa, que no coopere y sea alienada, que pueda trasmitir las mismas o peores características de la siguiente generación" (Darcia Narvaez - Los peligros de dejar llorar al bebé)

No sabemos qué sienten los padres que han aplicado este método, cuando escuchan llorar a sus bebés desesperadamente pidiendo su presencia, su calor y sus brazos, y no les hacen caso. Cómo se logra esa capacidad de bloquear los sentimientos que afloran cuando tu hijo llora.
No sabemos si este método funciona o no, algunos dicen que sí, pero aunque así fuera, realmente creemos que el fin no puede justificar los medios, menos si hablamos de la salud física o mental y de la felicidad de nuestros hijos.

Tampoco sabemos qué formación real recibieron los profesionales de la salud que aconsejan estos métodos, ya que como deciámos está comprobado que el llanto excesivo es dañino para el niño, tanto a nivel cerebral como emocional.
Entonces, después de mucho leer, enumeramos aquí las principales razones que encontramos para darnos cuenta que Estivill estaba equivocado y las que nos siguen dando la fuerza para tolerar esas noches de mal dormir:

El sueño adulto no se alcanza hasta los 6 – 7 años. Con sueño adulto, nos referimos a la capacidad de dormir toda la noche de seguido, sin despertarse en los cambios de fase. El sueño infantil debe madurar hasta lograr 5 fases, que se repiten en ciclos cada noche. En cada cambio de fase, se vuelve más ligero y cualquier molestia puede despertarlos. Un adulto también se despierta (micro-despertares) pero tiene la capacidad de redormirse sin darse cuenta. Por lo tanto, es normal que un bebé se despierte por las noches, sobre todo a partir del cuarto mes, que es cuando el sueño comienza a incorporar más fases, que hasta el momento habían sido solamente dos.

Los humanos nacemos indefensos y dependientes totalmente de nuestros padres. Venimos programados para alertar a nuestros cuidadores en cuanto nos sentimos amenazados. Un bebé que no está en brazos de su madre se siente amenazado porque está en nuestros genes primitivos, porque el bebé no sabe que está en su cuna entre cuatro paredes y no en una cueva como presa fácil de un depredador, como lo estaban nuestros antepasados.

Hoy en día, cuando usted deja a su hijo en la cuna, sabe que no corre ningún peligro. no pasará frío, ni calor, ni se mojará, ni se lo comerá un lobo. Sabe que usted está a pocos metros, y le oirá si pasa algo y vendrá en seguida (o, si usted ha salido de casa, sabe que otra persona ha quedado de guardia, escuchando a pocos metros). Pero su hijo no sabe todo eso. Nuestros niños, cuando nacen, son exactamente iguales a los que nacían hace 50.000 años. Por si acaso, a la más mínima separación, lloran como si usted se hubiera ido para siempre. Más adelante, cuando empiece a comprender dónde está usted, cuándo volverá y quién le cuida mientras tanto, empezará a tolerar las separaciones con más tranquilidad. Pero aún faltan unos años.” (Carlos González - Por qué los niños se despiertan por la noche)

Por lo tanto, si tu bebé llora y te pide brazos, es para sentirse seguro y poder conciliar el sueño, no te está manipulando con su llanto, está alertándote de su miedo e inseguridad.

Si no atiendes ante su llamada sólo aprenderá que no lo amas.  Harás que sienta que lo que le sucede no es importante para tí. Lo grave de esto es que lo que vivimos en nuestros primeros 2 años queda grabado en nuestra memoria inconsciente y determinará nuestra personalidad y desenvolvimiento futuro. Un bebé que se siente poco atendido, y  se siente poco querido, es muy probable que su autoestima no se desarrolle y puede que sea un adulto sumiso, deprimido e influenciable. Un bebé que se duerme llorando aprende que de nada sirve llorar y llamar a sus padres, porque ellos no llegarán. Es una primera experiencia de sumisión.

Un niño merece el mismo respeto y el mismo trato que un adulto. Lo más probable es que no dejemos llorar a un adulto, que por una enfermedad no puede conciliar el sueño. Estaremos a su lado, lo acompañaremos. ¿Por qué dejaríamos llorar a un bebé?

Un bebé no aprende a dormir, se autodroga. Lo primero que hay que aclarar es que no puedes enseñarle a un ser humano algo que ya nace sabiendo. Un necesita “aprender” es algo innato como caminar.  Si te convences de entrenarlo y dejarlo llorar, llega un momento del llanto desatendido en que se descontrola, ya que el niño siente pánico. Un llanto descontrolado produce un exceso de adrenalina y un estado de alerta en el cerebro del bebé que secretará hormonas (como endorfina y serotonina) para combatir el estado de alerta y asegurarle su supervivencia. Estas sustancias hacen que el niño se duerma, pero no porque haya aprendido a dormir, sino porque se ha autodrogado. Esta es la base del método Estivill.

Desregulación duradera de la bioquímica cerebral. Una exposición repetida y prolongada a altos grados de estrés, adrenalina, provocará una «desregulación duradera de la bioquímica cerebral» , con consecuencias a corto y largo plazo, como depresión, trastornos del apego, indefensión aprendida, ansiedad, hiperactividad. Llama mucho la atención ver niños de corta edad que están constantemente tristes y desmotivados, generalmente son niños que sufren situaciones de estrés en sus familias.

Sigue tu instinto. El instinto materno no te dejará aplicar el Método Estivill en paz, porque habrá “algo” en tu interior que te dirá que no es sano. Si lo has hecho es porque te han convencido de que no pasará nada. ¿Pero por qué, mejor, no seguir nuestro corazón?

No desesperes, no durará para siempre.  “A medida que el niño crece, se va haciendo más independiente. Eso no significa que pase más tiempo solo, o que haga las cosas sin ayuda, porque el ser humano es un animal social, y no es normal que esté solo. Para un ser humano, la soledad no es independencia, sino abandono.
La independencia consiste en ser capaces de vivir en comunidad, expresando nuestras necesidades para conseguir la ayuda de otros, y ofreciendo nuestra ayuda para satisfacer las necesidades de los demás.  (…)
Es aquí donde la vida real no coincide con los libros, porque a las madres les han dicho que, a medida que su hijo crezca, cada vez dormirá más horas seguidas. Y muchas se encuentran con la sorpresa de que es todo lo contrario. No es "insomnio infantil", no son "malos hábitos", simplemente es una conducta normal de los niños durante los primeros años. Una conducta que desaparecerá por sí sola, no con "educación" ni "entrenamiento", sino porque el niño se hará mayor y dejará de necesitar la presencia continua de su madre (…)
Una infancia feliz en un tesoro que dura para siempre, que nadie podrá jamás arrebatarte. La infancia de su hijo está ahora en sus manos.” (Carlos González - Por qué los niños se despiertan por la noche)

Entonces. ¿Qué hacer? ¿Sentarte y esperar que llegue el día que dormirá bien y listo? Suena fácil pero definitivamente no lo es. Hay muchas cosas que se pueden hacer para sobrellevar mejor la situación, y muchos otros autores más respetuosos con el sueño del bebé que te ofrecerán alternativas gentiles para ayudarle a dormir mejor. Aquí van algunas opciones:

1) Profundizar  más sobre el tema: puedes descargar, del siguiente link, el libro de Rosa Jové “Dormir sin Lágrimas”. Es un libro que toda madre trasnochada DEBE leer.



https://onedrive.live.com/#cid=0D62C932E81970C8&id=D62C932E81970C8%21103

2) Comparte el lecho (Colecho): "Un bebé solo, eso no existe; lo que existe es un bebé con alguien" (Dr. Donald Woods Winnicott)

Está tan "endemonisiado" y ha sido nuestra salvación. Dormir con el bebé es normal, no va quedarse para siempre en tu cama, ayuda a establecer la lactancia y por sobre todo, ayuda a que madre y bebé duerman mejor. Digamos que estás convencid@ pero surgen muchos pretextos para no hacerlo: que la cama es muy pequeña, que la pareja no quiere, que se va malcriar, que lo voy ahogar. No te preocupes, para la cama puedes agregar otra pequeña, tu misma cuna quitarle los barrotes y pegarla a tu cama, dale información a tu pareja para que vea que es una buena solución y tu hijo no se va malcriar, se va beneficiar y tú también.

Es muy poco probable que el bebé se ahogue por dormir contigo en la misma cama. En todo caso debes tomar algunas medidas básicas:

- Colchón firme y sin almohadas ni sabanas sueltas
- No dormir con el bebé si tu o tu pareja son fumadores, son obesos, están bajo los efectos del alcohol u otra droga
-  Una buena ubicación es la cama pegada a la pared, luego el bebé, al lado de mamá y luego papá (cuando están más grandes esta distribución puede cambiar)

"En Hong Kong, donde el sueño compartido es la norma, la prevalencia de Muerte Súbita es la más baja del mundo".

"El sueño compartido, el hecho de que madre y criatura duerman la una junto a la otra, constituye el contexto evolutivo del desarrollo del sueño en el bebé. Hasta muy recientemente, para las criaturas recién nacidas, era un pre-requisito para su supervivencia. Sigue siéndolo para la mayoría de los pueblos contemporáneos excepto para la población occidental industrializada. En la medida en que el cuerpo del bebé humano continúa estando adaptado únicamente al cuerpo de la madre, el sueño compartido con las tetadas nocturnas sigue siendo importante desde el punto de vista clínico, y puede potencialmente salvarle la vida" (James Mackena - Bebés de la edad de piedra en la era de la conquista espacial)

Una Mamá al 100 nos compartió este documento completo de James Mackena. Es breve y te alejará de cualquier duda o temor de lo "peligroso" que se difunde que es dormir con tu bebé y te hará reafirmar sus beneficios. Puedes descargarlo y leerlo en el siguiente link:

https://onedrive.live.com/#cid=0D62C932E81970C8&id=D62C932E81970C8%21103


3) Busca apoyo: Ya sea en una tribu virtual, con tu familia, con una amiga que esté pasando lo mismo que tú. Créenos que son muchas las posibilidades! Desahógate, date cuenta que no eres la única. Una sugerencia es unirte al blog “Dormir sin llorar”, encontrarás muchos tips, consejos e ideas para ayudar a que las noches mejoren. Lo mejor de todo, un mar de madres en la misma situación que tú. 

http://dormirsinllorar.blogspot.com



4) Sigue leyendo: Un libro muy recomendado es “El sueño del bebé sin lágrimas” (The No-Cry Sleep Solution) de Elizabeth Pantley. Si algo te manejas con el inglés en su página hay varios consejos y también puedes escribirle.

http://www.pantley.com/elizabeth/books/0071381392.php

Más adelante escribiremos un post resumiendo algunos de sus consejos

5)  Permítete una siesta: cuantas veces sea posible, o duerme cuando el bebé vaya a dormirse por las noches. Puede ser algo aburrido y no muy grato, para la pareja, pero al menos algunas noches te servirá para reponerte.

6) Que tu lema sea “esto es lo mejor para mi bebé y no es para siempre”. Aunque no sea lo mejor para tí porque estas cayéndote de sueño, el verlo feliz y acompañado de día y de noche es el regalo más grande que puedes darte.

Si quieres profundizar más en el tema, aquí te dejamos este link donde hay mucha información, bases científicas y muy completo:


Por último, te ofrecemos el siguiente regalo para que lo disfrutes con tu hij@




viernes, 14 de noviembre de 2014

A los Papás al 100


Mi hijo tiene una suerte increíble y yo también. Él por tener un papá al 100 y yo por tener un compañero que se ocupa y se dedica a su familia.
Leo muchas veces, en mis tribus virtuales, de papás que se desconectan de la paternidad y la dejan en manos de la madre, seguramente porque “son las mamás” o porque tienen las tetas nutricias, no lo sé bien. También leo a mamás que reconocen a sus parejas como papás al 100 pero que creen que cumplen con su obligación, y me pregunto: No ven el amor, el esfuerzo y la dedicación?.

Yo no sé si mi compañero cumple con su obligación o no. Pero veo que lo que hace lo hace también por placer, el placer que ha ido descubriendo al ser padre, padre de nuestro Damián.

Es verdad que al principio, al enfrentarnos con este niño ultra demandante, estaba igual de despistado y desesperado como yo. No acogió inmediatamente mi idea de crianza con apego, porque no la conocía y porque no tenía ese sentimiento de conexión con el bebé y ese “instinto” que la maternidad te desarrolla, tampoco estaba pasando por la ráfaga de emociones hormonales que yo tenía y que me hacían querer tener al niño en brazos para evitar sus lloros y que me hacía salir corriendo a atenderlo ante su primer “ay!”, pero luego se dio cuenta que era la mejor manera de criar a nuestro hijo, porque así estaba más tranquilo, y me apoyó al 100.
Pues así, juntos, nos embarcamos en este estilo de crianza, capitaneados por nuestro chiquitito, que con sus intensas reacciones nos guia y nos hace saber que vamos por el buen camino.

Entonces, este es un tributo para ti, compañero, y para todos los papis al 100. Respetuosos e involucrados en la crianza de sus hijos.



Para ti, compañero, hombre al 100 y ahora padre al 100.
Para ti, compañero, que has sabido esperar con paz-ciencia y amor tu turno, para que tu hijo te dijera “papá”, te mirara … y por fin!  quisiera pasar tiempo también contigo.

Para ti, compañero, que has sabido esperar tu turno para que ahora que, con un poquito más de tiempo, pueda dedicar también a ti mis miradas, mis sonrisas y todo mi amor.

Para ti, compañero, que no saliste corriendo al descubrir la cantidad de desvelos que nuestro cachorro traía consigo, como me hubiese gustado hacer a mí, si no fuera la madre.

Para ti, compañero, que aceptaste meter en nuestra cama a un tercero, hijo de nuestro amor, aunque con ello implicara que tuvieses que dormir casi sin moverte, sin hacer ruido, y en el borde de la cama.
Para ti, compañero, que me apoyaste siempre con la lactancia materna y sigues haciéndolo, porque sabes que es lo mejor para nuestro cachorro.

Para ti, compañero, que lees, confías y aplicas todo lo que te envío sobre Crianza con Apego.
Para ti, compañero, que también llevas en brazos a nuestro niño, cuando te lo pide. Aunque sé que preferirías llevarlo siempre en el carrito.

Para ti, compañero, que te quedas limpiando cada noche, porque también debemos cuidar el hogar donde vivimos.
Para ti, compañero, que no nos dejas solos en la cama para poder dormir mejor en la habitación de invitados, porque te gusta sentirnos cerca durante la noche y compartir nuestro nido.

Para ti, compañero, por levantarte a traerme agua, pañales, papel, y lo que sea, las noches que lo necesitamos.
Para ti, compañero, que has aguantado estoico mi cansancio, mis cambio de humor y mis “rabietas”, sin dejar de amarme.

Para ti, compañero, que has sabido esperar el retorno gradual del deseo a nuestra relación. Por reconocer que también estás demasiado cansado para el sexo, y por asumir formas más femeninas de intimidad.
Para ti, compañero, que entiendes y apoyas mis decisiones, como no querer dormir en casa de tus padres porque estamos muy incómodos.

Para ti, compañero, que no quieres amoldar a tu hijo al común de los niños, y lo aceptas y amas tal como es.
Para ti, compañero, por enseñarle a hacer “como el indio”, porque le prestas tus cosas, le cantas  “el barquito chiquitito” y muchas cosas más.

Para ti, compañero, por convertirse en su mejor compañero de juegos y de risas, porque te gusta salir con él en vuestros paseos de padre – hijo, porque no paras de cantarle y contarle cositas cuando lo bañas, lo vistes y lo acompañas a cenar
Para ti, compañero, por estar ahí, siempre ahí, y preferir nuestra compañía a la de los demás. Renunciando, muchas veces, a ver a tus amigos porque tu corazón siente que no ha pasado tiempo suficiente con nosotros.

Para ti, compañero, porque a pesar de estar tan cansado como yo no has perdido la ilusión y, de vez en cuando, me propones celebrar, con un vinito, el hecho de estar juntos y amarnos, y acompañar así nuestra cena rápida de ensalada y bocadillos.

Gracias a tí por ser un padre al 100 y un compañero insuperable.
Como el mío, tengo la certeza de que hay muchos compañeros y padres al 100, tan anónimos como él, que se merecen un reconocimiento y un espacio en nuestro blog.

Gracias papás al 100 por estar siempre ahí!! Por hacer que los escollos de la crianza sean más felices de sobrellevar.
 
MR

martes, 11 de noviembre de 2014

Este bebé tiene algo diferente. Dos historias de post parto.


Cuando nació Damián y lo pusieron sobre mí, me sorprendió que no llorara y que tuviera sus ojos enormemente abiertos y mirándome fijamente. Su primera foto es así, con los ojos muy abiertos y profundos.
Había leído que la primera hora de vida del niño era crucial para fomentar el apego con la madre ya que estaba con todos sus sentidos puestos en el inicio de su vida extrauterina, que es un momento muy intenso de gran permeabilidad cerebral, en el que están dispuestos a aprehender todo lo que hay a su alrededor.

Pude parir en un hospital respetuoso, en el que inmediatamente me lo dieron y pudimos estar piel con piel muchísimo rato. En todo ese tiempo me sorprendió que no cerró sus ojos y se mantuvo despierto y mirándome a mí, a papá y todo a su alrededor, incluso cuando mamaba.

Pasó una hora y dos y tres y seguía así, pendiente, mirando, no se dormía, parecía que no quería perderse ni un segundo en esta nueva experiencia. Con su cabeza bien levantada, no se le caía!, como había visto a otros bebés. Se la sosteníamos por seguridad y para su comodidad, pero él la levantaba constantemente para mirar, para mirar, para mirar… “Este bebé tiene algo diferente”, pensamos con su papá. Todos nos decían lo “espabilado” que nació (y se quedó).

Las 48 horas que estuvimos en el hospital me abrieron los ojos a la realidad; tengo un bebé que duerme poco o nada, siempre en mis brazos y siempre enganchado al pecho. No me lo imaginaba así, pero así era. Para que pudieran hacerle los exámenes de rutina tuvieron que hacérselos tomando tetita, la única manera en que se mantuvo tranquilo. No podía separarse ni un centímetro de mi cuerpo porque lloraba, y mucho.

Por suerte papá nos acompañó todo el tiempo, pero Damián sólo me quería a mí (y así hasta los 6 meses aprox.) Su compañía constante fue mi mejor apoyo.

Apenas nació me preguntaron si quería lactancia materna y me enseñaron a pegarlo al pecho (y aún no se despega), me dijeron que a demanda era a demanda y no cada X tiempo, que el calostro lo llenaría, pero yo lo dudaba porque lloraba tanto y no se despegaba y no se quedaba tranquilo si no era encima mío, así que lo metí a mi cama y así comenzamos a colechar, desde nuestra primera noche juntos.

Cuando entraban las enfermeras se sorprendían de que siempre estuviera despierto o dormido pero mamando, bromeaban y le trataban de enseñar a chuparse sus manitos para que yo pudiera "descansar", pero ni caso.

Así es nuestro hijo, … siempre vigilante, siempre despierto. Y así comenzamos nuestra historia conjunta.
 
Al parecer, la vigilancia desde las primeras horas de vida es una característica inicial de los niños de alta demanda. Muchas madres coincidimos en este tema cuando lo conversamos. Y vaya que si!, al menos eso puedo afirmar yo con el nacimiento de Camila, es sorprendente como en distintos continentes vivimos experiencias tan similares con Mirra.

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Mi hija Camila también nació con los ojos bien abiertos, no lloró. Algo que siempre nos acordamos con su padre es que se miraba las manos y todo a su alrededor. Me gusta la palabra de Mirra, como “vigilante” a la expectativa de qué pasaría, de dónde estaba y de qué venía ahora.


Fueron 28 largas horas de parto. Cuando por fin nació lo único que yo quería era dormir, y como nació de madrugada, nos pasaron rápidamente a la habitación. Hasta ese momento no nos habíamos separado mas que para que la pesaran, y esas cosas de rutina.

Al llegar a la habitación yo me sentía agotadísima, nadie se podía quedar conmigo porque la habitación era compartida, asi que ahí estábamos ella y yo. Dormimos 4 horas seguidas que es lo que recuerdo, y me parece que eso sólo ocurriría un par de veces más adelante y nunca más hasta la fecha.


Los siguientes 3 días en el hospital no fueron lo que yo me esperaba, Camila no dormía por las noches, y si bien esto es normal porque tienen el horario cambiado, para una madre primeriza, que está amamantando y tiene que pasar estas noches en vela sola pueden llegar a ser desastrosas. Para complicar más la ecuación Camila nació en Francia, yo no manejaba bien el idioma y me era muy difícil pedirle ayuda a las enfermeras. Aaah y mi compañera de habitación tenía una bebé 2 días mayor que la mía y, les juro que, dormía toda la noche.

Para el día 3 yo estaba al borde del llanto en todo momento. Esta niña no era lo que yo me esperaba, no era lo que yo tenía en mente, no dormía las 18 horas que leí que hacía un recién nacido y quería pasar pegada, a cada momento, al pecho.

Algunas enfermeras me dieron consejos desatinados como que le diera fórmula porque el calostro no le llenaba (y lo hice), que probablemente tenía cólicos (y le dieron medicina), que le dejara un rato llorando en la cuna (no lo pude hacer, algo dentro de mí no me lo permitía, aunque quería), que le pusiera un chupete “artesanal” hecho de un biberón cualquiera relleno de papel (también lo hice porque no llevé chupetes al hospital), que la alimentara cada 3 horas (también lo hice por ignorancia, por lo cual creo que a veces mi hija en verdad tenía hambre, y yo no le daba, porque era lo que me habían aconsejado.
 
Y también hubo enfermeras que me apoyaron, y me hicieron ver la luz. Una de ellas, creo que al verme tan desesperada, me dijo que a lo mejor la bebé me necesitaba más cerca (ella “dormía” en una cunita al lado mío) y levantó las rejas de la cama del hospital y me dijo “duerme con ella". Para mí eso era impensable al inicio!!! Qué miedo! Voy aplastarla! Se va a mal acostumbrar! Y todos esos paradigmas que rondan alrededor del colecho!! Pero estaba desesperada, la tomé, la puse en mi pecho y así recuerdo haber podido descansar un poco más.

Qué rabia siento al no haber conocido el porteo en ese momento! Qué rabia al no haber sabido que el colecho era mi salvación desde el inicio! Qué rabia al no haber sabido que no tenía que seguir los consejos de ponerle horario al amamantamiento, porque es a demanda, cuando el bebé quiere, así haya sido media hora atrás!, Qué rabia no haberme informado más! Qué rabia no haber creído más en mí, en mis instintos y dejarme llevar por lo que otros me decían!

Por eso creo en la enorme importancia de empoderarse, de informarse de ser capaces de sentirnos seguras de hacer lo que nos dicta esa voz de bien adentro.

La información es como un chaleco anti “opinologos” y ese es el fin único de Mamás al 100.

Esto no es como me habían contado!



Cuando piensas que vas a ser madre o cuando estás embarazada y eres primeriza, te imaginas tu vida como la ves en las películas; feliz con un niño risueño en tus brazos o durmiendo apaciblemente en su cunita. Te imaginas la vida como la ves en los parques; bebés paseando en sus cochecitos, parejas con sus bebés tomados de la mano y paseando felices.

Esta visión se refuerza si no tienes contacto cercano con bebés y con frases hechas como “dormir como un bebé” o “los bebés sólo comen y duermen”. Más aún si tus amigas cercanas no tienen bebés y las que las los tienen se ven felices y descansadas.

Así de informada te vas en busca de la maternidad, esperas tu niño, y ya en el hospital vas viendo que, no es como te lo habían contado! Tu hij@ no duerme todo el día y, cuando duerme debe ser en tu pecho, en tus brazos, si no … lloros desesperados y gritos. Optas por dejarlo en tu pecho para que esté tranquilo, pensando que cuando llegues a casa y pasen los días, va a cambiar.

Llegas a casa feliz, lo instalas en su cunita y parece que le pinchan los clavos que metiste en el colchón, (no, el colchón no tiene ni clavos ni espinas), pues parece que todavía no se acostumbra a estar fuera de mami y quiere bracitos. Lo coges y lo metes contigo y tu pareja a la cama, a ver si así pueden dormir mejor.

La rutina del día a día se va instalando en casa con el nuevo integrante de la familia. Tu bebé sólo duerme tranquilo sobre ti, así que te pasas los primeros días (o meses) con el niño en brazos. A cada intento de dejarlo sobre otra superficie, se despierta automáticamente y a llorar. Tampoco aguanta el capazo del cochecito, así que optas por portearlo todo el tiempo; brazos, bandolera, etc., pegadito a ti parece que está mejor.

La gente te comenta que es raro, que no habían conocido a ningún niño como el tuyo, que no duerma si no está en brazos y que haga siestas tan cortas (El mío las hacía de 20 o 30 minutos aprox., después mamaba una hora y otra siesta, y así). No estará enfermo? No se quedará con hambre? (a lo mejor tu leche no alimenta). Puede ser, mal que mal esta no es la visión que tenías de los bebés, por lo tanto, asustada por las posibilidades te vas al médico. Tu bebé está sano, perfecto, sube de peso.

La pediatra te recomienda dejarlo llorar porque así se va a acostumbrar a dormir solo, te suena conocido porque alguien ya te lo había dicho. No sabes qué hacer, si la pediatra lo dice debe ser algo bueno, pero no sé hay algo que te hace pensar que no será bueno. Intentas una noche dejarlo llorar y a los 2 minutos ya estás llorando tú. No, no es la opción.
Así que sigues tu instinto, siguen durmiendo los tres en la cama, tú dormitando a sobresaltos, con el niño encima y acomodándote cómo puedes para dormir lo mejor posible.
El relato anterior no es una ficción, nos representa en nuestras experiencias y a muchas otras madres que llegan a descubrir que el sueño de sus niños no es lo que esperaban. Nosotras buscamos y encontramos ayuda en el colecho, así estamos al lado de nuestros hijos para atender sus despertares antes de que se desvele del todo, y en la tetita nocturna que ayuda mucho al bebé a reconciliar el sueño, ya que la leche materna contiene, durante la noche, una hormona que hace que el bebé se reduerma.

No sabemos cuánto tiempo seguiremos así, pero sabemos que en algún momento nuestros peques comenzarán a dormir del tirón. Hemos ido avanzando conforme pasa el tiempo, de estar prácticamente toda la noche en vela a 3 despertares, las noches buenas. Es un camino lento, pero respetuoso en las necesidades del niño, y seguro. Seguro que su sueño madurará y podremos descansar todos muchísimo mejor.

Si estás en esta misma situación y ya has confirmado que a tu bebé no le pasa nada, tranquilízate. No sucumbas a los consejos de dejarlo llorar porque no es sano para su cerebro ni para su psiquis, más adelante profundizaremos en el tema y veremos por qué. Lo mejor (aunque no sea lo más fácil y sea lo más agotador) es que lo portees durante el día, que lo duermas cerquita tuyo meciéndolo o con el pecho, si lo lactas, que le cantes y lo arrulles. Si se despierta mucho por las noches puedes meterlo en tu cama o poner su cunita pegada a tu cama (cuna de colecho), sin el lateral, así están cerquitas.

Y sobre todo, cambia tu chip no todos los niños duermen bien, es un mito, su cerebro está madurando y su sueño también. Lo más normal es que despierten para sentir que no están solos y cerciorarse de que mamá los protege y los cuida también de noche. Ánimo y mucho amor, paz – ciencia y piensa que estás criando un bebé feliz.

Los esfuerzos valen la pena.