martes, 2 de diciembre de 2014

Tetitas amorosas. Fomentando el apego con la lactancia seca.


Hierbecita temblorosa
asombrada de vivir,
no te sueltes de mi pecho:
¡duérmete apegado a mí!

Gabriela Mistral
 
Hemos hablado ya de la lactancia materna y su importancia para el desarrollo físico y emocional de nuestros bebés y niñ@s.
Ahora hablaremos del pecho como fuente de  amor, calor y consuelo también para bebés y  niños, cuya mamá pertenece al reducido porcentaje que sufre de hipogalactia y no puede nutrir a sus hijos a través de sus pechos. 

Sí, se puede! Y se le llama “Lactancia Seca”.

La hipogalactia o agalactia es un trastorno (generalmente hormonal) de la cantidad de leche secretada por la madre, que no logra alimentar a su bebé, quien no sube de peso y llora de hambre después de mamar, a pesar de hacerlo a libre demanda, habiendo adoptado la posición del cuerpo y de la boca adecuados para ello.
Es una enfermedad poco frecuente, de alrededor del 2% de mujeres que amamantan,  cuyas causas pueden ser: agenesia de las mamas, hipotiroidismo, déficit congénito de prolactina, síndrome de Sheehan, etc.

Hacemos la diferencia con la falsa hipogalactia que proviene de “un problema social derivado principalmente de la pérdida de la cultura del amamantamiento y de la baja autoestima de las madres, dos factores que causan una gran desconfianza en las propias capacidades. Todo ello, unido a las ideas erróneas sobre la alimentación infantil (lactancia sujeta a horarios y con limitaciones de todo tipo), el predominio de falsos mitos y el escaso apoyo e información a nivel sanitario y social”


Al realizar una revisión literaria sobre la lactancia seca, vemos que no es algo de lo que se hable demasiado. No hay artículos ni investigaciones científicas, si no que nos encontramos solamente con experiencias personales al respecto.
Cuando oí el término “lactancia seca” no pude evitar pensar en tetitas lecheras de leche en polvo y sonreí. Al leer seriamente de lo que estábamos hablando, descubrí una alternativa maravillosa.

El querer ofrecer el pecho a tu hij@, aunque no puedas lactarlo, solo puede nacer de una mamá totalmente involucrada con el bienestar de su bebé, que no quiere dejar de vivir la experiencia del apego y el amor, que las madres que lactamos podemos sentir en el momento de alimentar a nuestras crías. Una madre que tiene el instinto a 100, y que ve que a través de su pecho su hijo puede obtener más que leche; obtener amor, consuelo, calor, seguridad y fomentar lo conexión madre-hijo de manera natural.
 
Tal como lo describe  Diana en su experiencia, “quizás de nuestros pechos no haya salido leche, pero desde luego pueden salir arcoiris llenos de amor, como si de un cuento se tratase, brillantina, corazones. A esto se le llama lactancia seca.”


Entonces la lactancia seca  se trata de ofrecer a tu bebé el pecho sólo en su función no nutritiva, ya que la nutritiva no es posible.

La succión no nutritiva hace referencia a la función del pecho de dar respuesta a la necesidad del bebé de succionar, sin comer.  “Tiene una importancia fundamental para calmar al bebé, para estimular los músculos de la cara, para mantener el contacto cuerpo a cuerpo con la madre, para desarrollar sus sentidos en contacto con el pecho de la madre, y también, y no menos importante, para satisfacer la libido primaria del bebé cuyo objeto es el cuerpo materno (…)

Los recién nacidos concentran toda su actividad sensorial en la boca. Durante la etapa que los psicoanalistas han llamado "fase oral", los bebés tienen el sentido del tacto en la boca, y su desarrollo sensorial , y también su supervivencia, depende de lo que puedan captar a través de ella”


Excelente opción para madres que sufren de baja producción de leche, madres adoptivas y para niños que después de ser destetados, necesitan volver a estar pegaditos a su mami a través de la succión (ya que nació un hermanito, se produce algún cambio o simplemente busca volver al calor de mamá)

Como norma general, antes de los dos años el bebé aún no está maduro para abandonar el pecho materno, por todo lo que ello conlleva; cambio de dieta y sobre todo, a nivel emocional puede causar una frustración en el niño y no entendimiento de lo que ocurre.

Si el bebé ha sufrido un destete forzoso, no voluntario o por iniciativa de la madre, para el cual no estaba preparado, es posible que después de algunas semanas o meses quiera volver a mamar, como manera de resolver su conflicto. Hay niños que se conforman con un chupete o con su dedo, pero otros necesitan más tiempo al pecho para sentirse seguros.


También pueden pedir volver a mamar, cuando ocurre algún evento estresante en su vida, y necesiten volver a sentir seguridad, que siguen siendo queridos e importantes. Por ejemplo, el nacimiento de un hermano, el ingreso al colegio, separación de los padres, un cambio de casa, etc. Lo más probable es que se trate de una necesidad transitoria.

Sea como sea, si la madre acepta volver a pegarlo al pecho, depende del tiempo que haya pasado, es posible que pueda relactar, es decir, que pueda volver a producir leche.  Si no, pueden aprovechar juntos de la lactancia seca hasta que el niño esté preparado y se sienta seguro para dejarla definitivamente.

Alguien podría preguntarse si es sano volver a ofrecer el pecho a un niño previamente destetado, sea lactando o no. Creemos que no habría ningún daño ni retroceso, ya que todo proceso puede tener su vuelta atrás. Lo que no sería sano sería concebirlo como deshacer un camino andado y criticar a la madre o al niño. No se trata de un retroceso,  si no de  un proceso necesario para volver a entregar seguridad y confianza al niño que lo reclama. 

Si bien, no hemos encontrado información exacta al respecto, podemos suponer que los mismos beneficios emocionales de la lactancia materna prolongada, se podrían aplicar a la relactancia, sea seca o no.

A pesar de los numerosos prejuicios sociales que existen sobre dar el pecho a niños mayores de 2 años, ningún estudio ha podido demostrar que tenga contraindicaciones, al contrario, la lactancia prolongada entrega un modelo de vínculo para otros vínculos que el niño tendrá en su vida adulta, confianza en su madre y el mundo externo, lo que le permitirá una mayor independencia futura.

 


 

 

 

 

1 comentario:

  1. Gracias por la mención. Me alegra saber que mi experiencia ha servido de algo.
    De hecho yo nunca escuché hablar sobre la "lactancia seca", sólo se me vino a la mente pensando en cómo definiría yo lo que hice con mi hija al ofrecerle el pecho como un chupete lleno de consuelo, amor y apego.

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